The Rocky Horror Picture Show es una película extraña, absurda en muchos momentos, carismática a rabiar y un título que debería estar en la colección de todo cinéfilo que se precie de serlo. El papel de Tim Curry como el Dr. Frank-N-Furter es una de sus actuaciones más recordadas y queridas por sus seguidores, pero es que es así con todo el metraje.

Solo puedes caer rendido ante el trabajo de Richard O´Brien y Jim Sharman, dejándote llevar por su atractiva propuesta para caer en el caos más divertido y musical. Eso sí, hazlo sin pretensiones, solo buscando diversión, nunca desafiando y sin querer encontrar un sentido a lo que se ve. No lo tiene, y eso es lo mejor.

Ahora de la mano de 20º Century Fox y SD Distribuciones llega una edición de coleccionista, dentro de la línea llamada Cult Movies, pensada para todos los que ya amamos este filme y también para aquellos que quieran adentrarse por primera vez en una película mítica. Podrán hacerlo a través de este tomo en formato libro de tapa dura, bien lleno de imágenes a todo color, datos y informaciones que darán un poso de profundidad al título.

Comienza con una carta de Ángel Sala, director del Festival de Sitges, que define a The Rocky Horror Picture Show como “(…)una celebración de la diversidad, a través del desenfreno lúdico, el humor y la música, una gloriosa bacanal multicultural que desafía modas de ver el cine y censuras”. Queda dicho, poco más se puede apartar para dejar claro qué es esta película.

Pasando las páginas os encontraréis con información técnica, premios y nominaciones que tiene y rápidamente llegando a los personajes y los actores que los encarnaron. Cada uno de ellos con una breve biografía y diversas fotos caracterizados, comenzando por el ya citado Tim Curry al que sigue Susan Sarandon como Janet Weiss en el que fue su primer gran papel protagonista y todavía hoy una referencia en su carrera. Como muestra de ello está la película Zoolander 2, en la que tiene un cameo diciendo “Toucha toucha touch me, I wanna be dirty” que es una referencia directa a su papel de Janet Weiss.

Tras un repaso por todos los actores, incluyendo al propio Richard O´Brien que da vida a Riff Raff, y el cantante Meat Loaf que es el malogrado rockero Eddie, se llega hasta los secretos de producción. No solo del espectáculo cinematográfico, también de la obra original cuando solo se llamaba The Rocky Horror Show (antes fue They Came From Denton High) y antes de dar el salto al éxito internacional, pero contando ya con Tim Curry como actor principal en Inglaterra, después en Estados Unidos y finalmente en la pantalla grande siendo su estreno en tal medio.

Un camino que el lector recorrerá de la mano de sus creadores, salpicándose por el camino con charcos llenos de detalles y anécdotas, además de datos que eran casi desconocidos hasta el momento. Llegando así al final para encontrarse con una carta de Lou Adler, productor ejecutivo, dirigida a “(…) los fieles y los vírgenes”, lo que ya debería dejar claro el tono general de la producción, y desvela que en el preestreno en Santa Bárbara “más de la mitad de los asistentes abandonó la sala. Pero los que se quedaron se mostraron más que entusiasmados ante lo que acababan de ver”.

Es difícil explicar qué hace a The Rocky Horror Picture Show tan atractiva, qué logra que tantos años después siga funcionando y no pase el tiempo para ella. La única respuesta para entenderlo y sentarse y disfrutar del espectáculo.

Que apaguen las luces y empiece el show.

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