Hace unos días ha llegado al mercado el libro 100 años de TBO, un trabajo lleno de pasión y respeto que firma Antoni Guiral, el reconocido divulgador de cómic, con la colaboración de Lluís Giralt.

Un volumen altamente recomendable que con el paso de los años se va a convertir en un imprescindible para todos los amantes de las viñetas.

¿Cómo surge la idea de hacer este libro sobre el TBO?

La idea surgió hace dos años, cuando hice la propuesta a Ediciones B. Hubo un tiempo de espera, hasta que la editorial aceptó el proyecto sin reservas. Ha sido más de un año de trabajo. Desde el inicio, además, tenía claro que en este libro debía participar activamente Lluís Giralt, coleccionista y gran experto en TBO. Lluís aceptó rápidamente colaborar en él.

¿Podrías explicar qué ha sido (y es) el TBO para nuestro país?

De entrada, forma parte de nuestro patrimonio cultural y de nuestra educación sentimental. TBO ha sido lectura para varias generaciones de españoles, que con él han leído, sonreído y disfrutado en general de sus páginas. Además, personajes como los Ulises o series como la de los grandes inventos de TBO han sido muy populares, hasta el punto de que han incidido en el lenguaje de la calle.

Pensemos que TBO llegó a vender 350.000 ejemplares, y que cada ejemplar era leído por más de una persona. TBO forma parte pues de la cultura en general de nuestro país, en un referente incluso a nivel sociológico. Teniendo en cuenta que fue publicado hasta 1998, como decía ha sido leído por muchas generaciones, o sea que al menos los que tienen más de 40 años forman parte de la historia de TBO.

¿Qué significa el TBO para ti?

Para mí es parte esencial de la historia de la historieta, pero también, como decía, un referente sociológico, ya que en sus páginas se reflejan los usos y costumbres, la sociedad, la historia, de nuestro país.

¿Hoy habría cabida para una publicación así?

Me temo que no. Las revistas en formato de papel no están de moda, las hay, pero pocas, y más bien ligadas a ciertas franquicias o espacios televisivos. Parece que el cómic ha perdido su vocación popular.

¿Se reconoce lo suficiente la labor que hicieron estos autores?

Sinceramente, creo que no. Muchos están olvidados, de pocos se hacen reediciones. Tenemos una memoria muy frágil en este país. Y es una pena, porque esos autores fueron básicos para entender el éxito de TBO, forman parte de nuestro legado artístico. Son creadores de primera fila. Espero que este libro sirva, al menos, para recordarlos.

Desde esa lejana época el mundo de la historieta ha cambiado mucho, ¿cómo lo valoras?

La verdad, no lo sé muy bien. La historieta era un medio de comunicación popular, en el sentido de que sus publicaciones se vendían por cientos de miles de ejemplares y, en suma, por millones. Ahora, es difícil que un cómic llegue a vender más de, pongamos, 10.000 ejemplares. Es evidente que el cómic ha ganado en presencia en los medios y en reconocimiento artístico, sobre todo entre un público más adulto. Pero hemos perdido las revistas infantiles y juveniles, dirigidas a los futuros lectores adultos de cómics.

Para ti, ¿qué ha sido lo mejor de escribir este libro?

Todo. Colaborar con Lluís Giralt, que se ha volcado en todos los sentidos, trabajando mucho en el libro. Poder descubrir muchas cosas de la historia de TBO, de sus autores y personajes, de la historia de nuestro país en suma. Lo mejor es cuando tienes a mano todo este material y has de decidir cómo reproducir, cómo volcar toda esa información. Prepararlo y escribirlo ha sido una experiencia llena de emociones.

Gracias por tu tiempo.

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