Antes de Renacimiento, de Nuevos 52, de 52, antes de todo lo que DC ha hecho en los últimos años existió un universo muy distinto, el universo Post Crisis.

Tras décadas de aventuras, historias imaginarias, tierras paralelas y compras de editoriales la empresa que vio nacer a Batman tuvo que tomar una decisión. Había que empezar de cero, dar carpetazo a todo lo anterior y permitir que los nuevos (y viejos) lectores pudieran seguir los cómics sin que hicieran falta bastos conocimientos en el proceso.

Así se crearon las Crisis en Tierras Infinitas, el gran macro evento que todavía no ha tenido igual (a pesar de la similitud de las Secret Wars versión contemporánea de Marvel) y que re definió para siempre a DC Comics. No fue solo cuestión de un par de apaños o maquillaje, fue una profunda revisión de toda la compañía, personajes principales y secundarios, orígenes y nuevos autores que intentaron devolver a nombres tan conocidos como Superman o Wonder Woman a su grandeza.

Se lograse mejor o peor, e incluso con algunos olvidos por el camino, lo que es cierto es que se consiguió fabricar toda una nueva mitología que bebía a partes iguales de viejos conceptos, otros totalmente renovados y varias ideas novedosas que hicieron que para muchos esa sea la versión del universo DC que siempre considerarán auténtica.

Una muestra de ello es que en el presente Renacimiento se trajo de vuelta a Superman, junto a Lois Lane y un hijo, dando a entender en todo momento que es el mismo que conocimos tras las Crisis en Tierras Infinitas, el mismo que John Byrne recreó y que moriría a manos de Juicio Final en una historia con la que es imposible no llorar.

Pero antes estuvieron las historias que vivió en su momento, un entonces en el que aunque Kal El fuera el último hijo de su planeta no estaba solo, en absoluto. A su lado estaban algunas de las creaciones de Jack Kirby al frente de su Cuarto Mundo, cruces con Batman al que conocía (de nuevo) por primera vez y otro buen número de personajes secundarios que nacieron para tener su momento de gloria, como el carismático Bibbo o el hijo de Lex Luthor (del que luego se descrubrirá la terrible verdad) que se entrecruzaban en lo que ahora pasaba a ser un universo compacto en el que las aventuras sí tenían repercusiones.

Una clara muestra de ello es el tomo Superman: Pánico en el cielo de ECC Ediciones, en la que el mayor héroe de todos tendrá que unir sus fuerzas a otros nombres relevantes del momento, como el Linterna Verde Guy Gardner o Aquaman, para hacer frente a una de las amenazas más recurrentes y clásicas en su haber: Brainiac.

Una versión de Brainiac diferente de la que se había visto hasta el momento. No es el villano que recolectaba trozos de mundos e iba con un simio, tampoco su versión robótica en la que se despojó de la poca humanidad que tenía. Nada de eso, era el Brainiac que iba camino de convertirse en el oponente temible que es hoy en día, el primer paso para que con los años llegara a ser el responsable de Convergencia y que en este volumen regresa a la Tierra para intentar conquistarla.

Hay muchos motivos para leer este recopilatorio; desde ser entretenido a tener autores de la talla de Louise Simonson, Dan Jurgens, Jon Bogdanove o los (para mí) dibujantes que mejor han sabido representar visualmente al hombre de acero, Jerry Ordway y Tom Grummett. Aunque si realmente hubiera que citar solo uno sería el hecho de ser la muestra de una forma de hacer cómics que jamás volverá.

<<En el pasado prefería trabajar solo,

pero esta experiencia me ha hecho recapacitar>>

– Superman –

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