En el año 2009 pude ver Buscando a Eric en la Seminci de mi Valladolid natal. Una película dirigida por Ken Loach en la que el protagonista, de nombre Eric, veía en su mente al futbolista Eric Cantona, en lo que terminaba siendo una tierna y dura historia sobre la vida.

La maestría del realizador estaba fuera de dudas, pero fue tal que logró que sin conocer de nada al deportista (no fue hasta más tarde, conversando con un amigo que supe que era alguien real) calará dentro de mí. Aplaudí igual que otros muchos al terminar el pase, y después de una década sigo guardando un gran recuerdo de esa proyección.

Pero es que Ken Loach es mucho Ken Loach, y su trabajo habla por sí solo. Películas como Felices dieciséis, Yo, Daniel Blake o El viento que agita la cebada, entre otros filmes centrados en el hombre cotidiano, en las personas más que en los hechos, en sus vidas y en cómo el día a día es más importante que el destino final.

A esta lista se une ahora Sorry We Missed You, en la que el realizador se adentra de nuevo en la existencia de un hombre normal que debe luchar contra un mundo al que no le importa nadie. La historia firmada por el guionista Paul Laverty es real y dura, en ocasiones tierna y divertida, y en todo momento una patada en la boca que recuerda que el cine es más que puro espectáculo en una época en que la gran pantalla parece llena solo de productos rápidos de consumo masivo.

El escritor y el realizador trabajan ya como una sola persona, teniendo en su haber los títulos antes nombrados (y alguno más), fundiéndose de tal forma que cuesta saber dónde empieza uno y termina el otro. No importa, no para lo que es el espectador, que solo debe sentarse en su butaca a esperar a que las luces se apaguen y dejarse llevar con la vida que está a punto de empezar.

Y es que eso es Sorry We Missed You, vida en estado puro. No es llamativa y tampoco sorprendente, es tan solo la vida de Ricky Turner (Kris Hitchen), un hombre normal y corriente que vive con una dulce y bondadosa esposa a la que ama (Debbie Honeywood), cumpliendo el clásico de dos hijos por matrimonio que viene dado por un problemático adolescente (Rhys Stone) y su encantadora e inteligente hermana menor (Katie Proctor,  su interpretación es lo más delicioso de la película).

La puesta en escena es igual de sencilla que la propuesta, solo una ciudad igual que cualquier otra, amigos y compañeros de trabajo, un jefe cabrón al que parece no importarle nadie, un colegio incapaz de controlar a un alumno problemático y la carga autoimpuesta del protagonista de considerarse a sí mismo como la fuerza motriz de su familia. Algo que le lastrará, ya que en vez de dejarse ayudar por ellos, toma sus propias decisiones pensando en ellos pero sin tenerlos en cuenta.

Ya lo dice el refrán, el camino al Infierno está empedrado de buenas intenciones.

Y en Sorry We Missed You hay muchas buenas intenciones.

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