La opera prima Franck Dubosc, guionista y actor principal de comedias como la reconocida saga Camping (var. dirs. 2006, 2010, 2016), llega a España tras su éxito en Europa y su Francia natal. Protagonizada, escrita y dirigida por él mismo, Tout le monde debout (“Todo el mundo en pie”, Sobre ruedas en nuestras carteleras) es una historia al uso muy bien utilizada, con elementos hilarantes, interpretaciones brillantes y un par de momentos para ser recordados.

Franck Dubosc interpreta a Jocelyn, un misógino empresario de éxito que ronda la cincuentena y disfruta de sus días cerrando tratos, de restaurantes con su mejor amigo Max (el legendario Gérard Darmon), y buscando nuevos ligues que conquistar mediante la mentira y la manipulación. Cuando la nueva vecina de su fallecida madre le encuentra sentado en una silla de ruedas, Franck decidirá mantener su papel de discapacitado, aún cuando dicha vecina intenta emparejarle con su hermana Florence (Alexandra Lamy), quien realmente sufre discapacidad. Descubrirá Franck entonces, manteniendo la mentira, que el amor puede llegar en cualquier momento y hacia cualquier persona, no importando su condición social, económica o física.

En esta comedia de enredos diseñada bajo patrón encontramos un hilo argumental reconocible con algún que otro detalle que la hace resaltar. Dubosc y Lamy interpretan a una pareja encantadora, y él se asegura de que Sobre ruedas no quede en el cliché de chiste fácil. Acompaña a la cinta un humor sutil basado en la concecpión de personajes, y acerca del cual necesito resaltar el increíble trabajo de Elsa Zylberstein, quien interpreta a Marie, secretaria de Jocelyn, quien se come al resto de los personajes cada vez que aparece en pantalla.

Buscando tocar esa fibra en la fábula del engreído que aprende la lección (y a quien (des)afortunadamente la fortuna le acaba sonriendo), Dubosc consigue tratar un tema tan difícil de tratar en el cine como la discapacidad en una década en que parece que son las comedias europeas las únicas capaces de hacerlo como se debe. Las declaraciones de los personajes que sufren discapacidades físicas o psicológicas son la clave para comprender el motiv del largo y por qué, junto a las sutiles secuencias de humor, Sobre ruedas ha sido capaz de llegar a un público tan amplio.

De lado con haber descubierto a Zylbesrstein, me quedo con cuán deliciosa es la escena de la cena/baño en el apartamento de Jocelyn: ese cenital compuesto es digno de enmarcar. La resolución del conflicto es ingenioso, pero no el final de la narrativa en sí. Y es una pena, porque se disfruta toda la cinta a diferentes niveles pero sin ningún tipo de pausa.

Tout le monde debout es más que funcional, Dubosc demostrando en su ópera prima que es tan capaz de orquestrar una comedia como dirigiéndola. Altamente recomendable para los amantes de la comedia parisina.

Artículo de Sergi Páez.

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