El nuevo trabajo del artista español Fernando Dagnino es el cómic Smart Girlsubtitulado I-Matter-, una combinación entre distopía cyberpunk y novela negra que no dejará indiferente a nadie.

Una historia ambientada en un futuro altamente tecnológico, donde ya no hay gobiernos sino grandes empresas llamadas “corponaciones”, en el que la gente ya no usa móviles ni ordenadores sino unos robots de compañía que lo hacen todo y que se comportan a la vez como pareja de su propietario. Yuki es la Smart Girl personal de un ingeniero que ya se ha aburrido de ella y ha decidido sustituirla por un modelo más nuevo y mejor, lo que despertará algo en el interior de Yuki que no sabía que tenía: emociones humanas. Arranca así una historia de conspiraciones, metafísica del alma robótica, paradoja política y sobre todo pura y dura venganza al estilo Liam Neeson.

Esta distopía compleja y rica en matices aborda temas tan serios y variados como la obsolescencia programada, lo efímero de la vida, el racismo y la misoginia –parabolizados mediante el maltrato a los robots por considerarlos inferiores a los humanos– y la eterna pregunta que cimentaba los escritos de Philip K. Dick e Isaac Asimov: ¿Qué es lo que hace humano al humano? ¿Dónde acaba la consciencia robótica y empieza el alma?

Dagnino, que ha trabajado para DC en Superman o Escuadrón Suicida, se estrena como autor completo, al mando del guión y el dibujo. Su estilo en este caso se aleja del clásico superheroico y se acerca más al de la novela gráfica europea. El preciosismo visual y el magnífico uso del claroscuro son lo que más destaca de esta obra, incluso por encima de su enrevesado guión.

Una miniserie de cinco números que ha sido recopilada en un único tomo de tapa dura por Evolution Comics. Una trama autoconclusiva, pero cuyo final ofrece tantas posibilidades que no sería de extrañar alguna posible secuela en un futuro.

Una historia profunda, existencial e intrincada que te lleva a preguntarte muchas cosas y que sin duda te dejará dándole vueltas una larga temporada después de terminarla.

Artículo de Jöse Sènder.

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