Cuando eres niño todo puede suceder. No hay nada que sea imposible. Sueñas y con suerte esos sueños se cumplen. Los deseos solo son la antesala de la realidad y los quizás son poco más que los visos de los posibles antes de cumplirse.

Cada día es la promesa de una nueva aventura. Tu rostro es una máscara de felicidad y las sonrisas están dentro de ti esperando a salir.

Después creces. Te haces mayor. Todo lo que podía suceder empieza a ser más lejano. Lo imposible cobra sentido como tal, como una imposibilidad. Los sueños quedan relegados a las horas nocturnas y a ser una fantasía. Los deseos no están cercanos de cumplirse y la realidad deja de ser luminosa para pasar a ser gris.

Ser niño es algo maravilloso y a pesar de lo que pensamos a veces, siempre somos niños en el interior. En nuestra mano está el poder de sorprendernos con cada pequeño detalle de la vida, las sonrisas siguen estando dentro y si queremos saldrán en cascada. Puede que sea contemplando la noche desde la ventana de nuestro estudio, con la caricia de un amigo, un perro que mueve la pata cuando le rascamoos o con el último sorbo de nuestra bebida favorita.

Todo eso es Shazam: El poder de la esperanza. Un trabajo que viene firmado por Paul Dini y Alex Ross, parte de una obra mayor en la que intentan dar una visión pura y quintaesencial de los nombres más populares de DC Comics. Lo lograron, sin duda alguna, con unos volúmenes que siguen funcionando igual de bien que en el momento de su publicación; lo hicieron con humildad, con corazón, con los ojos de la infancia y con el amor que solo los lectores de largo recorrido pueden mostrar por personajes que cambian con el soplar del viento.

Podría hablaros de las referencias a otras publicaciones del Capitán Marvel, o de la gran capacidad de narración e interpretación de su guionista; también de las muy alabadas dotes artísticas del ilustrador y esa increíble visión humana que logra dar a todo lo que pasa por sus manos, humana pero maravillosa. Podría hacer todo eso, pero os estaría mintiendo ya que es solo la superficie.

Shazam: El poder de la esperanza. Así se llama. En su portada el protagonista mira al cielo sonriendo. En la primera viñeta que aparece sonríe. En la última también. Y en la contraportada. Eso es por algo.

Leedlo y dejad que las sonrisas aparezcan. Siguen dentro, de verdad que están ahí.

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