Chris Evans es bien conocido por ser el Capitán América en la películas de Marvel Studios, lo que suele dejarse más de lado es que antes de llegar a este papel ya se había adentrado sin mucho éxito en las adaptaciones de cómic. Fue en Los perdedores y Los Cuatro Fantásticos, dando vida en esta última y su secuela a la Antorcha Humana, pero en ambos casos se ha perdido en el olvido.

Algo parecido sucede con Ryan Reynolds que ya había tenido su contacto con lo superhéroes al participar en la saga de Blade, protagonizar la fallida Green Lantern y en la todavía más fallida única película de la franquicia X-Men Orígenes. Al punto de fallida que las intenciones de seguir con otros personajes como Magneto, se fueron al traste quedando para el recuerdo (o el olvido) la que se adentraba en el pasado de Lobezno.

Esto fue en 2009 y en la cinta ya interpretaba a Wade Wilson pero lo cierto es que ni de lejos a Masacre, o Deadpool en su nombre original. De hecho entre las muchas críticas que recibió esta era una de ellas, quedó esa espina clavada para el espectador pero también para el propio Ryan Reynolds.

Fotograma de “X-Men Orígenes: Lobezno”

Por fin, tras tantos años, es el momento de que nos la saquemos. La espina.

Deadpool se estrena. Y todos enloquecemos un poco.

Desde el primer minuto la película ya deja claro qué es, una comedia desenfrenada protagonizada por un tío con poderes que está muy lejos de ser un héroe. También es una historia de amor y de superación, sin dejar de lado que cumple en toda regla la de ser el origen de un personaje con la clara intención de poder crear una nueva franquicia. Algo que sin duda van a conseguir.

La desenfadada pero excelente actuación de Ryan Reynolds logra dar muy buen uso del guión de Rhett Reese y Paul Wernick que han sabido adaptar perfectamente el estilo socarrón y exagerado de la creación de Fabian Nicieza y Rob Liefeld, llevando todo al extremo desde las situaciones de absurdo, las peleas llenas de sangre e incluso la ruptura de la cuarta pared para que el protagonista pueda hablar con su público.

El personaje en su primera aparición

No hay que dejar de lado a Tim Miller, un director que se enfrenta a si primera película y sale del paso más que airoso. Sorprende que el estudio haya confiando en alguien de estas características para llevar adelante una parte de su universo de X-Men, pero viendo el resultado final no hay ninguna pega que decir al respecto ya que logra insuflar a la aventura el ritmo que esta necesita, parando y acelerando cuando es necesario.

También hay que destacar la buena fotografía y el acertado uso de los efectos especiales, llamando quizá más la atención en la creación de Coloso (con la voz y acento ruso de Stefan Kapicic). Este mutante es uno de los nombres más veteranos del grupo de Xavier y una de las pocas conexiones con la franquicia mutante pero que deja claro que estamos en el mismo universo, quizá abriendo puertas para futuros cruces.

Este filme tiene todo lo que prometía y lo que su larga (y cómica) campaña de marketing ha ido mostrando. Es divertida, es extrema, es violenta, es una buena adaptación, es para el que sigue al personaje y para el que no.

En resumen: es una película que hay que verse y en la que tenemos la obligación de dejarnos llevar por las carcajadas.

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