De forma muy resumida las formas de volverse un superhéroe son:

1) Nacer en otro planeta

2) Tener más dinero que Dios

3) Que tus genes sean mutantes

4) Un accidente estrafalario

5) Que un ser pandimensional te otorgue un amuleto

Habría más, y variantes, pero de forma rápida estas serían las esenciales. Pero hay una que siempre suele dejarse de lado, y es esa en la que podemos ser héroes leyendo las viñetas.

Gracias al arte de creadores como los siempre nombrados Jack Kirby y Stan Lee, los pobres mortales podemos viajar a los cielos para combatir al lado de los dioses, quizá entrometernos con el destino y el tiempo para intentar impedir que el pasado cambie, y en ocasiones también sentirnos tentados por el poder y dejarnos dominar por él…

Las páginas cobran vida cuando las leemos y hasta hace no tanto apenas había otra opción para que así fuera. Es cierto que a lo largo de los años ha habido diversas traslaciones que iban desde lo aplaudido (Batman, Superman) a lo mediocre (Catwoman), otras que por lo pop de su propuesta nunca pasan de moda (Batman, con Adam West) y algunas que cayeron en el olvido nada más aparecer (The Spirit).

Si uno viaja en el tiempo verá que casi desde un primer momento el mundo del cine y la televisión, antes también la radio, se han interesado por los hombres y mujeres con poderes, ya fueran héroes pulp como Doc Savage o La Sombra, por supuesto Superman con su inolvidable musical, un gran número de seriales cinematográficos y películas que llegaron a la gran pantalla con mejor o peor acogida.

Lo único que tenían en común todos estos proyectos es que no eran habituales, nada de eso. Podían pasar años entre uno y otro, siendo realmente extraño que coincidieran en el mismo momento. Incluso el universo de animación pecaba de este hecho, a pesar de que siempre ha sido mucho más prolífico en lo que a adentrarse en las viñetas se refiere, podemos nombrar desde Patoaventuras a Batman: TAS pasando por Spider-Man y sus asombrosos amigos o Spirou, de una lista muy extensa.

Pero lo cierto es que no fue hasta abril de 2008 que todo cambió. Solo una década, parece que fue hace mucho más. El estreno de Iron Man, la que sería la primera película del universo de Marvel Studios, tras algunos intentos de traslación de sus personajes de los que algunos se han comentado en este especial.

Todos recordamos dónde la vimos por primera vez. En mi caso fue en Madrid, en el pase de prensa que se hizo en la sala de Sony habilitada para tal fin. Y me encantó. No puedo decir otra cosa.

Esa fue la película que abrió la puerta, y más en concreto la escena final que dejaba claro que si todo iba bien ese universo iría creciendo. Hoy puede decirse que ha crecido mucho más de lo que todos pensábamos posible, tanto que por el camino ha provocado el nacimiento de otros universos como el DC Extended Universe (a pesar de sus podres resultados) o el Arrowverso que en realidad ahora mismo encabeza The Flash. Todo un multiverso.

Antes de ese abril de 2008 ya había habido películas de superhéroes que se podrían encajar en lo que es la etapa actual, me refiero a las sagas de X-Men y Spider-Man. De hecho la primera de ellas sigue en activo, con diferentes realidades y por delante un futuro incierto que todavía tiene que demostrar que sigue teniendo atractivo.

Es complicado pensar qué está por venir; si me hubieran preguntado al salir de ese pase que he mencionado dudo que hubiera podido adelantar nada de lo que ha ido pasando. Quizá estemos llegando al momento cumbre del cine de superhéroes y ya solo quede la caída (personalmente, creo que es así), igual todo lo que está por venir nos va a sorprender, puede que de pronto DC arrebate el poderío cinematográfico…

Sea lo que sea, hay que dar las gracias a lo que sucedió ese abril de 2008.

<<Yo soy Iron Man>>

Tony Stark (Robert Downey Jr.) – Iron Man, 2008.

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