Habitualmente los villanos del mundo del cómic de superhéroes fracasan en sus planes, da igual lo elaborados y efectivos que estos sean, es parte de la narrativa y siempre será así. Claro está que ha habido alguna excepción, pero de forma general al cabo de un tiempo todo vuelve a su sitio y como ejemplo está la historia Emperador Muerte, ahí el Doctor Muerte logra su deseo de gobernar el mundo y al final todo vuelve a su statu quo.

Entre otros muchos problemas que tienen, incluyendo sus egos y el contar qué van a hacer antes de tiempo (algo que afecta especialmente a los malosos de James Bond), está el no unirse para hacer frente común. Si bien los del lado de los ángeles tienen una agenda muy sencilla que se resume en “ser buenos”, los que sirven al mal tienes muchos más matices y no es lo mismo lo que busca Cráneo Rojo que lo que quiere Loki, entre otros muchos personajes que se podrían citar.

Hay momentos en que esto cambia y es precisamente ahí dónde se puede hablar de Actos de venganza, una saga de los Vengadores publicada entre 1989 y 1990 que ahora recoge Panini en un tomo integral con todos sus números y derivados. Algo que es de agradecer ya que no siempre es sencillo acceder a según qué materiales, y menos el poder leerlos de forma ordenada para entender bien toda la historia.

A lo largo de este enorme volumen de más de 600 páginas (ahí tenéis horas por delante) se dan cita nombres como Ralph Macchio, Bob Hall, Paul Ryan, el gran Mark Gruenwald y ese arquitecto central que fue John Byrne que entonces estaba en su mejor momento, dando su trabajo a otro gran número de nombres como Spiderman, Thor, el Hombre Maravilla, Iron Man o la Viuda Negra, entre muchos otros.

Y es que ese es precisamente uno de los atractivos de esta saga, la enorme cantidad de héroes que intervienen, con sus villanos como el Hombre Absorbente, Nébula, o El Extraño que es más una fuerza cósmica que un malvado (aunque a veces roce la línea por sus actos). Es con ellos, con los delincuentes, con los que más se disfruta ya que se enfrentaran a enemigos no habituales, algo que no suele suceder demasiado a menudo.

Pero realmente, al menos para mí (e intuyo que para otros tantos), lo mejor es la reunión clandestina y secreta entre las grandes mentes detrás de todo. Un cónclave conformado por Magneto, Cráneo Rojo, el Mago (El Brujo Sin Alas), Kingpin, el Mandarín y el mismísimo Doctor Muerte, además de un enigmático séptimo miembro del que tardará en saberse su identidad a pesar de resultar bastante obvia para cualquier lector con un poco de conocimiento.

El encuentro de todos ellos es delicioso, con sus diferencias, sus peleas internas (recordemos que Cráneo Rojo es un nazi y Magneto estuvo en un campo de concentración), sus egos enfrentados al considerarse todos el más listo de la sala, y sus propios planes no compartidos con los demás. Todo esto hace que a pesar de las pocas escenas que realmente comparten, pero siempre de fondo como titiriteros en la sombra, sean la más sabroso del cómic, dejando con muchas ganas de más y soñando con un futuro en el que Marvel Studios se atreva a hacer algo así (o las Secret Wars, puestos a pedir…).

Leedlo con calma, y al terminar dejad pasar un par de días y volved a leerlo. Es cierto que en general no deja de ser una aventura de héroes contra villanos, con sus tópicos y lugares comunes, pero una segunda lectura hará que disfrutéis más, así que poneos a ello.

¡Vengadores reuníos!

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