He-Man y los Masters del universo es una franquicia que mezcló la fantasía medieval con la ciencia ficción y ha conseguido perdurar en la memoria de todos los que la conocimos. Además surgió en una época en la que la fantasía estaba en auge y se realizaban películas de todo tipo de presupuestos del género. Muchas de ellas, como la propia de He-Man, muy inspiradas en el éxito de la década anterior como fue Star Wars.

Krull es un buen ejemplo de esta influencia espacial. Con un argumento muy sencillo y con poca profundidad, esta película presenta una aventura heroica ambientada en una época de espada y brujería pero a la vez incluye naves espaciales y armas láser. La idea era la de recrear las aventuras de Errol Flynn mezcladas con las fantasías espaciales de John Carter, y para ello contó con un presupuesto bastante elevado (9 millones de dólares más que otro gran estreno de ese mismo año: El retorno del jedi). Ante la falta de grandes nombres actuando (Liam Neson ganaría fama y renombre posteriormente), la película gastó el presupuesto en la fotografía y los efectos especiales que, aunque numerosos y ambiciosos, eran pobres incluso para la época. Krull es una entretenida aventura que no esconde sus influencias.

Cuando hablamos de fantasía y de los años ochenta no podemos más que mencionar a la más famosa de las películas del género: Conan. Creado por Robert E. Howard en 1932, el personaje inició sus andanzas en tiras de magazines independientes. Tristemente, el autor falleció 4 años después, pero dejó un legado que otros siguieron. En los años setenta Marvel se hizo con los derechos del personaje y publicó una serie de cómics basados en el personaje. Y en los años ochenta, el bárbaro llegó a los cines y convirtió a Arnold Schwarzenegger en una megaestrella de la gran pantalla protagonizando Conan el Bárbaro en 1982 y dos años después Conan el Destructor.

Otro personaje surgido de los cómics que encontró su lugar en la gran pantalla de los años ochenta es Flash Gordon. El personaje apareció por primera vez en 1934 de la mano del dibujante Alex Raymond para competir contra las aventuras de Buck Rogers, y contaba las aventuras de un jugador de fútbol americano en su lucha intergaláctica contra el malvado emperador Ming. Entre 1936 y 1940 se realizaron tres seriales del personaje, que finalmente lograría un largometraje en 1980. Largometraje que, si bien se ha convertido en un producto de culto con el tiempo, será eternamente recordada por la banda sonora compuesta por el grupo de rock Queen.

De entre otras muchas que podrían aparecer en esta lista, y que por supuesto os invito a descubrir por vosotros mismos, quiero darle un hueco especial a Dragonslayer (conocida en nuestro país como El dragón del lago de fuego), una entretenida historia de héroes y dragones que bebe de muchos mitos y leyendas. Protagonizada por Peter MacNicol, conocido por otros papeles como Janosz en Cazafantasmas 2 o Renfield en Drácula, un muerto muy contento y feliz, se trata de película que ha sido tristemente olvidada pero que merece un reconocimiento especial por haber sido nominada a dos premios Oscar y por Vermithrax Pejorative, el dragón antagonista, que fue una gran influencia para numerosos cineastas que surgirían en décadas venideras.

Los años ochenta fueron una gran fuente de creación fantástica donde muchos directores y guionistas nos descubrieron nuevos mundos con los que soñar y hacer volar nuestra imaginación. Para algunos fueron nuestras primeras aventuras en tierras desconocidas que nos enamoraron perdidamente del género.

 

Artículo de Jordi Olivera.

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