Es bien sabido que a cualquier blockbuster le crecen productos relacionados alrededor como musgo en un árbol sano y húmedo. Si ese blockbuster pertenece a una saga que se ha convertido en objeto de culto, este fenómeno crece exponencialmente. Es lo que se conoce como transmedia, y es síntoma del éxito que ha tenido la franquicia original. Este libro es un subproducto más bajo la licencia de Jurassic Park y no se avergüenza en ocultarlo.

Escrito por Jorge Fonte, La saga jurásica ofrece un repaso a toda la franquicia cinematográfica que inició Steven Spielberg, el Rey Midas de Hollywood, adaptando los también best-sellers de Michael Crichton (el dinero llama al dinero, que se suele decir). Salpimentado con gran profusión de imágenes a color (desde fotogramas de las películas a fotografías de momentos tras las cámaras o diseños conceptuales) y con una maquetación amabilísima a la vista se suceden los distintos capítulos, donde tiene cabida desde una sinopsis de cada película tan larga como innecesaria (si estoy leyendo este libro es porque he visto las películas) hasta análisis más pormenorizados del calado de cada personaje, la trayectoria de la persona que los interpreta y algo del bagaje que llevó cada entrega.

Estos análisis, así como las diversas anécdotas que cuenta, presentan un carácter desigual, pues en su lectura se encuentra altibajos incomprensibles, como la profusión en detalles de aspectos particulares, como por ejemplo de la compra y venta de derechos de las novelas, que contrasta con la dejadez absoluta al tratar otros detalles más aparentemente jugosos, como mencionar de pasada y sin entrar en la más mínima explicación la revolucionaria técnica de animación Go-motion que desarrolló Phil Tippet (pupilo del maestro Harryhausen) en exclusiva para Jurassic Park y que cambió la forma de concebir la fusión de stop-motion con CGI.

Escrito en un lenguaje muy digerible y al alcance de todo el público, el libro se presenta como un buen tentempié para el lector novato que apenas se ha asomado a conocer el mundo de los textos cinematográficos. Se convierte así en un punto de partida asequible desde el cual decidir si uno quiere lanzarse a esta sección de la librería o no, pues no es especialmente técnico; lo cual demuestra, especialmente, cuando habla de dinosaurios, pues comete fallos garrafales como insistir en llamar Brontosaurus al Brachiosarus (se trataba de dos especies tan distintas como la vaca de la oveja, aunque ambos tuvieran el cuello largo) o dedicarle una página entera al Velociraptor y no acertar más que uno de los datos proporcionados.

Sorprende también que el autor no parezca ser fanático de la saga, tachando a Jurassic Park como una de las películas menos inspiradas de Spielberg, y a El Mundo Perdido como una copia plano a plano más grande y espectacular de su antecesora; pero esto puede encontrar cabida dentro del punto anteriormente comentado de hacer este libro apetecible a todo el mundo, especialmente al público menos experimentado.

Y es que, en resumidas cuentas y como ya he dicho, a fin de cuentas se trata de un subproducto ligero y simple que se sitúa a rebufo del tirón comercial de esta escamosa y espectacular saga.

Artículo de Borja Prieto.

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