‘La montaña entre nosotros’, del nazareno galardonado en Cannes Hany Abu-Assad (‘Omar’, 2013) y basada en la novela homónima de Charles Marton de 2010, no es más que una super-producción llevada a la grandilocuencia de un drama romántico de supervivencia digna de ser retransmitidaun domingo por la tarde en tu cadena local.

Protagonizada por Kate Winslet (‘Titanic’) e Idris Elba (‘Mandela: Long Walk to Freedom’ – y ‘The Wire’, que para algo menciona que su personaje es de Baltimore), cuenta la historia de una periodista y un cirujano que se ven obligados a tomar un peligroso vuelo en avioneta al cancelarse sus vuelos comerciales debido a una tormenta. Esta decisión les acabará haciendo estrellarse en una montaña (junto al perro del piloto, que si no no hay balance emocional) y dejar de lado sus diferencias para sobrevivir juntos y blah, blah, blah.

He de decir que los quince primeros minutos de la película son fascinantes: Hany intenta dar la vuelta a los clichés de forma inventiva para hacer una presentación de personajes rápida e indolora. Cómo se nos presenta la acción es bastante fugaz, pero consta de una escena en la avioneta – la secuencia en la que se estrellan – que es altamente deliciosa. No tan solo por la interpretación de Elba, Winslet y el piloto (interpretado por Beau Bridges, entrañable secundario), sino por el eficaz uso de un montaje secuencia (el Spielberg Oner) desde que entran a la cabina hasta que hacen caput. Delicioso.

Después de esto entramos en una serie de efectos de dirección narrativa bastante vagos y lleno de topizazos. En cuanto los protagonistas pierden el norte, el filme lo hace también. Y es que es interesante ver cómo sobreviven, pero una vez eres consciente del camino que tomará la película (¡y a qué ritmo!) se te cae el alma al suelo. Pero bueno, al menos hay un puma.

Una vez el médico y la periodista comienzan su aventura ‘a lo Calleja’ encontramos uno de los puntos por los que vale la pena disfrutar del film en la pantalla grande: los entornos y la fotografía de los mismos son bellos a más no poder. Hay panorámicas y composiciones, incluso secuencias enteras con diálogo, que están tomadas ante una naturaleza cuya mistizidad se instala en las retinas y que, por un momento, te hace olvidar todo lo demás. Espero que en los extras David Attenborough narre estilo BBC.

‘La montaña entre nosotros’ acaba durando veinte minutos más de lo que debería, intentando dar profundidad a dos personajes que han evolucionado como el rayo a media película. Escenas de epílogo largas e insulsas que intentan hacer de una película de supervivencia de alto presupuesto, un drama profundo y con algo más de sustancia. En vano, claro.

Eso sí, repito, Elba y Winslet están soberbios, como siempre, y su interpretación hace de los eventos del metraje algo mucho más llevadero. Son el Samuel L. Jackson de este ‘Serpientes en el avión’.

Con un acting genial y fotografía de escándalo no salvamos de perderse en esta montaña a una historia que pretende ser más de lo que es. Eso sí, a mi madre le encantará.

Artículo de Sergi Páez.

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