Ilustración de Conrado “Entiman” Martín

El personaje de Thanos apareció en el universo de Marvel Comics por primera vez en el año 1973, en el número 55 de Iron Man. Si bien es cierto que en algunos aspectos ya era el gran enemigo que estaba destinado a ser, estos primeros pasos estaban todavía lejos del dios en el que se iba a convertir.

Con ciertos paralelismos evidentes con Darkseid, algo a lo que en Marvel vs DC se hace referencia directa, este temible primero debió morir solo para renacer de sus cenizas mucho más poderoso de lo que jamás había sido. Todo ello gracias a la mismísima Muerte, que viendo que el universo tenía más vivos que muertos lo trajo de vuelta para encomendarle una misión: terminar con la existencia de la mitad de los seres vivos.

Thanos, como un chiquillo enamorado, no dudó en hacer lo que ella le pedía. Pensando que así por fin conseguiría sus afectos se hizo con las llamadas Gemas del Infinito. Un grupo de piedras de inconmensurable poder que juntas otorgaban al que las portara las riendas de todo lo existente; claro está que no fue una tarea fácil, tuvo que enfrentarse a diversas entidades cósmicas (el Intermediario, el Campeón del Universo, el Jardinero, el Corredor, el Coleccionista y el Gran Maestro) mostrándose en el proceso como un personaje mucho más complejo de lo que podía parecer en una primera instancia.

Era malvado, sin duda, estaba convencido de que debía terminar con la mitad de la vida, y así lo hizo, pero también podía admirar la belleza, sentir respeto por un enemigo y tener un buen número de matices que le hacían realmente interesante. De nuevo se cumplía esa idea tan básica de Marvel Comics de que sus héroes y villanos eran increíbles, pero con los pies de barro. Y gracias a Jim Starling, creador de Thanos, este gozaba de una personalidad completa que iba mucho más allá de sus intenciones.

Unió esas gemas conformando el que será conocido como el Guantelete del Infinito, nombre también de la saga en la que en 1991 varios justicieros con Estela Plateada a la cabeza plantarán cara a este nuevo dios para evitar sus planes. A la lucha se unirán grandes nombres del panteón como el Doctor Muerte y el Capitán América, entidades como Galactus o Eternidad, y Adam Warlock como líder de todos ellos.

Uno de los momentos quintaesenciales de Marvel Comics, imprescindible en su historia con un Jim Starling en su mejor momento y los talentos de Rom Lim y George Pérez, dos autores de gran talento que en esas páginas parece tocados por la mano de un ángel.

Eso fue entonces…

Ahora…

En el año 2018 se estrena en los cines de todo el mundo Vengadores: Infinity War, filme que se basa en los acontecimientos que se acaban de narrar pero trasladados a lo que es el universo de Marvel Studios. Esto conlleva algunos cambios importantes, como la ausencia de Estela Plateada (el tema de derechos está ahí) y una simplificación de toda la historia, algo necesario ya que en los cómics el recorrido había sido mucho más largo y extenso de lo que se ha podido hacer en su variante cinematográfica.

Pero el guión firmado por Christopher Markus y Stephen McFeely, quienes han estado ya detrás de otras producciones de la compañía, deja claro que son grandes amantes de las viñetas y que además conocen a la perfección los personajes que están manejando. Esto se combina de forma perfecta con la dirección de los hermanos Anthony y Joe Russo, que logran conformar un producto sin fisuras en el que no dejan un momento de respiro al espectador; una auténtica montaña rusa en la que se combinan de manera totalmente orgánica la aventura y la acción con la emoción y la épica, una épica que salpica todo y que es la mejor forma de definir esta película.

El metraje se va abriendo igual que una rosa al sol, por capas para ir mostrando todos sus pétalos y la complejidad de su belleza. Así los distintos héroes van uniendo sus caminos en una historia común, algunos cerrando tramas anteriores y otros abriendo algunas nuevas, dando en todo momento justo lo que queríamos ver en pantalla logrando que nuestros sentimientos vayan de un extremo al opuesto en tan solo un instante.

Marvel Studios es fiel a sí misma y sabe lo que ha logrado hacer, por eso tiene gran cuidado en encajar todo sin dejar nada al azar, consciente también de que la historia debe seguir y que este no es el final. Una década de trabajo que llega al que hasta el momento es su punto álgido, volviendo a darnos lo que sentimos en 2012 cuando vimos por primera vez luchar juntos a Los Vengadores.

Todo está cuidado al más mínimo detalle, desde la música a la fotografía, junto con la presentación de personajes y el desarrollo de los mismos. No es, en absoluto, una cinta sencilla de buenos contra malos, es una historia conformada tras diez años de esfuerzo para lograr llegar hasta aquí.

Creo que la mejor forma de terminar es con una frase de Jordi Ojeda (uno de los nombres detrás del festival de Sitges y del Salón del cómic de Barcelona) al charlar tras salir del pase: «Llevo treinta años esperando esta película.»

La espera ha terminado.

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