En 2012 llegó la película Hotel Transilvania, un filme infantil que se realizó con muy buen tino y que encantó a los más pequeños y también a los mayores. Un divertido entretenimiento familiar, ideal para las épocas de vacaciones, con el que perderse durante un rato de la rutina diaria.

Los protagonistas del show eran los monstruos icónicos del cine, o lo que es lo mismo que decir el conde Drácula, el Hombre Invisible, El monstruo de Frankenstein, La Momia y el Hombre Lobo. Exacto, todos los que la Universal convirtió en mitos, pero que traspasaron con mucho sus historias al punto de que en este caso la producción es de Sony Animation y el terror ha desaparecido para dar paso a la comedia.

Aquí el aristócrata, llamado generalmente Drac, regenta un hotel para estos seres y al que sorpresivamente logra llegar un humano. Un tipo torpe, algo simple, pero que tiene un gran corazón y logra enamorar a la hija del temible vampiro, con un más que esperado final feliz y un muy buen sabor de boca.

Su éxito provocó una secuela titulada sencillamente Hotel Transilvania 2, en el que la vida sigue y la pareja ha tenido un pequeño. Todo se complica con la llegada de Vlad, el padre de Drácula, un chupasangre chapado a la antigua al que todos parecen respetar o más bien temer. Se contó con Mel Brooks para darle voz en inglés y en nuestro país con Arturo Fernández, en ambos casos dos veteranos de aplaudido talento y una maravilla para el espectador.

Y de nuevo una taquilla que demostraba que el producto funcionaba. Así que la tercera parte fue solo cuestión de tiempo, estrenándose en 2018 Hotel Transilvania 3: Unas vacaciones monstruosas. Aquí se sigue lo ya hecho anteriormente, la comedia llena los minutos de proyección, hay referencias y homenajes a las películas clásicas de monstruos, y como en las otras entregas lo más importante para el protagonista es la familia.

La misma familia, su hija en concreto, que le obliga a irse de vacaciones a un crucero en el que conocerá a la capitana Ericka que sin quererlo pondrá su vida (y su corazón) del revés; en más de un sentido y con una trama de fondo que hilará con uno de los grandes mitos del vampiro. No se dirá más, a fin de no estropear la experiencia al espectador.

Lo que sí se puede decir es que en este personaje se nota el palpable amor del director, el reputado Genndy Tartakovsky, por el cine de animación clásico. En más de un momento logrando recordar al talento de Tex Avery y sin duda a su prueba para una posible adaptación de Popeye, que si bien parece que nunca llegará a realizarse dejó un test de prueba en el que los ojos hacen chiribitas.

Hotel Transilvania 3: Unas vacaciones monstruosas no presenta novedades respecto sus predecesoras, aunque es cierto que logra funcionar mejor que la segunda parte. Pero si algo no está roto no conviene arreglarlo, y eso mismo sucede aquí. Nadie pretende innovar en una fórmula que ha demostrado su éxito, con unos personajes que eran carismáticos desde hacía décadas, y un resultado en taquilla que deja claro que hay historia para rato.

Una película entretenida y divertida, llena de amor por los monstruos clásicos, cargada de referencias para el que sepa verlas, y que logra que durante hora y media todo lo que haya fuera de la sala desaparezca.

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