En los años 80 del Siglo XX, DC Comics realizó un gran evento titulado Crisis en Tierras Infinitas, gracias a esta acción las muchas y diferentes versiones de sus justicieros y villanos pasaron a tener una sola entidad, una sola historia, un solo universo en el que todos siempre había pasado de una forma unificada.

Para poner orden, más pensado para el lector que para los propios personajes, se lanzó un volumen llamado muy acertadamente Historia del Universo DC. En sus páginas el personaje de Harbinger, hija y aprendiz del Monitor, repasaba el pasado el presente y el futuro que ahora era canónico, así a modo de guía cualquiera podía consultar estas páginas y bucear sin problemas por la nueva cronología que se había creado.

Ahora es el momento de hacer lo mismo con el universo de Marvel Cómics, que si bien no ha tenido ningún reseteo en toda regla (ya que su continuidad siempre ha sido de corrido) es igual de cierto decir que el paso de los años, de los autores, los cambios en sus héroes, y las reinterpretaciones de hechos hacen que no siempre sea posible seguir con facilidad qué ha pasado antes, qué está pasando ahora, y qué pasará después.

Mark Waid, conocido guionista por joyas como Kingdom Come y que no necesita presentación de ningún tipo, es el arquitecto detrás de esta pequeña y a la vez gran saga; pequeña ya que serán seis números de grapa, y grande por todo lo que pretende abarcar.

Al igual que ya hizo Roy Thomas al concebir la colección What If? lo aquí narrado sale de boca de los propios personajes, en aquella era el Vigilante el narrador y ahora serán Franklin Richards y el siempre imponente Galactus. Ellos dos desde el final del tiempo serán los guías que al igual que hizo Virgilio con Dante, llevarán al lector por un increíble fascinante viaje a través de la actual realidad conformada por la Casa de las Ideas.

Pero si la tarea de Mark Waid se presenta titánica, y muy de agradecer para los que estamos al otro lado de las viñetas, igual de digno de elogio es el trabajo realizado por Javier Rodríguez. El ilustrador crea páginas que casi son poesía pura destilando un palpable amor y respete por la editorial y su larga mitología. Sus lápices condensan de forma magistral las palabras de su compañero, dando lugar a láminas qué son un todo en sí mismas y que al terminar la lectura dejan con ganas de más.

Este primer número de historia del Universo Marvel es tan solo el aperitivo de lo que está por venir. Y es que aquí y ahora, empieza todo.

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