Disney/Lucasfilm presenta una nueva historia de Star Wars escrita por Lawrence y su hijo Jonathan Kasdan, y dirigida por el veterano de la productora Ron Howard: Han Solo: Una historia de Star Wars, la segunda película antológica de la saga galáctica y cuarta tras el relanzamiento de la franquicia cinematográfica cuatro años atrás. La cinta, en desarrollo desde 2012 y con una de las producciones con más vaivenes de la década, cuenta con Alden Eherenreich como Han Solo, Woody Harrelson como el contrabandista Tobias Becket, Emilia Clarke como la superviviente Qi’ra , Donald Glover como Lando Calrissian y Joonas Suotamo, Phoebe Waller-Bridge y Paul Bettany como notable elenco de apoyo.

En Han Solo: Una historia de Star Wars nos encontraremos por primera vez con Han, un joven superviviente de las calles del planeta-fábrica Corellia que sueña con huir y ver las estrellas. En sus aventuras conocerá a su amigo y futuro co-piloto Chewbacca, al sofisticado pirata Lando Calrissian y a un grupo de contrabandistas liderado por Tobias Becket a quienes se unirá para realizar un golpe criminal cuya recompensa supondrá hacer realidad todos sus sueños.

La cinta son cienta treinta y cinco minutos de aventura, emociones, giros de trama y sorpresas, en una montaña rusa de acción en lugares fantásticos con personajes muy caristmáticos que, en varias ocasiones, aparecen demasiado poco en pantalla. Siguiendo un desarrollo y una forma simple y algo predecible pero más que eficaz, Han Solo se convierte en el Western espacial de aventuras fantástico perfecto para todos los públicos, reminiscencte directo de las producciones de Lucasfilm durante la década de los ’80.

Alden Ehrenreich es la perfecta encarnación de Han Solo, una reinterpretación digna del personaje al que te acostumbras pasados los primeros minutos de la película (probablemente la intro de esta sea mi preferida junto a Imperio y La venganza de los Sith). No tiene nada que hacer, sin embargo, cada vez que el Lando Calrissian de Donald Glover aparece en pantalla: toma aquello que nos encantó de lo ofrecido por Billy Dee Williams y le da ese toque tan Childish Gambino que necesitaba.

Harrelson es él mismo, y Clarke desaparece al trabajar al lado de personajes bajo una máscara o creados por ordenador como el Chewbacca de Suotamo (más Chewie que en los eps. VII y VIII), la androide L3-37 de Waller-Bridge (protagonista de los momentos más cómicos de la película) y el encantador alienígena Rio de Jon Favreau. No obstante, si de algo se ha de estar agradecidos es de haber sido escogido Paul Bettany como antagonista. Dryden Vos es un villano Bond donde los haya, ver y oír interpretar a Bettany sus líneas de diálogo es razón única para revisitar el metraje una y otra vez.

La cinematografía de Bradford Young, así como la puesta en escena y el arte que acompaña la historia, es de las más cuidadas dentro de la saga cinematográfica. Una paleta pastel y un gran uso de efectos prácticos y grandes marionetas nos hacen recordar las primeras entregas de la saga, intentando sin embargo dejar de lado todos aquellos ambientes que la caracterizaban. Volvemos al universo de La guerra de las galaxias, pero esta vez todo es nuevo, algo que hubiera conseguido el Rogue One de Gareth Edwards si no hubiera estado tan ligada a la trama de Una nueva esperanza.

El tema principal compuesto por John Williams pasa desapercibido por la acertada banda sonora de John Powell, que sabe cuando y en qué medida tirar del hilo de la nostalgia. Es un elemento esencial para hacer de la ansiada escena del Corredor de Kessel la mejor secuencia de la película, donde los personajes principales se unen al equipo y a la habilidad de Lucasfilm/Ron Howard para traernos uno de los mejores momentos de la historia de La guerra de las galaxias, donde adultos y menores por igual se asiarán con fuerza al borde sus asientos.

Como seguidor de Star Wars, tanto del canon actual como del Universo Expandido pre-2012, me alegro de haber visto muchas cosas en pantalla que jamás creí que llegaría a ver. Ya no tanto las mencionadas en las películas como el encuentro entre Han y Chewie, o la partida de Sabacc, sino elementos que emergen directamente de los cómics, las novelas y los manuales de rol como Corellia, Las Fauces y los bajos fondos del Borde Exterior de la galaxia. Otras sorpresas, sin embargo, las he recibido con menos ilusión.

Han Solo: Una historia de Star Wars se estrena en nuestro país a las 19 horas del jueves 24 de mayo.

Artículo de Sergi Páez

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