Ha nacido una estrella es un clásico de Hollywood estrenado en 1937, con Janet Gaynor y Fredric March como protagonistas. La historia fue dirigida por William A. Wellman y Jack Conway basándose en la trama que el primero firmó junto a Robert Carson, logrando una película que sigue siendo tan válida hoy como entonces.

A lo largo del tiempo se han hecho diferentes revisiones de la misma, la más popular y de calidad fue en 1954 con Judy Garland de protagonista, James Mason a su lado, y la dirección de George Cukor, uno de esos hombres incombustibles del cine de antes al que también hay que agradecer My Fair Lady o Historias de Filadelfia.

El relevo en este 2018 lo toma Bradley Cooper, que tras una exitosa carrera como actor se lanza ahora a la dirección siguiendo los pases de otros intérpretes como Clint Eastwood o George Clooney. Pero sin llegar los buenos resultados de estos dos, y logrando que lo que es una buena historia termine siendo cansina y repetitiva.

Ha nacido una estrella empieza bien, muy bien de hecho. Presenta el mundo del existoso y también roto Jackson Maine (el propio Cooper) y la joven Ally (Lady Gaga) de forma clara y concisa. Cada uno en su propio universo y uniendo ambos a los pocos minutos de una manera que si bien puede ser algo precipitada, funciona perfectamente y desde el principio muestra el tipo de relación que ambos protagonistas tendrán.

Él es un músico reputado y querido, pero también es un hombre que vive sus peores momentos con una fuerte dependencia del alcohol y las drogas. Ella es una joven con una gran voz que querría llegar a ser una estrella, pero nunca se ha permitido ver sus anhelos más allá de ser un simple sueño. Él hará que ella triunfe y ella hará que él se redima.

Y así toda la película. Una y otra vez. Dando vueltas y vueltas durante más de dos horas en las que se ven las claras intenciones de haberse excedido en el metraje pensando en los Oscar. El problema es que tal duración no hace bien a la trama, que por otro lado según es presentada no da para tanto, con unos personajes que en realidad apenas evolucionan desde que comienza la proyección, lo que sumado a la egolatría de Cooper que se demuestra incapaz de hacerse a un lado, termina resultando agotador al ver que no se está yendo a ninguna parte.

Pero al César lo que es del César, también debe decirse que el apartado musical es estupendo dotando a la cinta de una muy agradecida banda sonora, a la vez que la cuidada fotografía de los conciertos de los protagonistas da algunas imágenes realmente preciosas. De igual forma hay que reconocer que Bradley Cooper hace una gran actuación, Lady Gaga resulta aceptable como actriz para sorpresa de muchos, y hay que hacer mención aparte a Sam Elliott que como siempre cumple con creces.

No sé si habrá nacido una estrella, pero lo que sí se ha hecho ha sido perder una oportunidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*
Website