Hay personajes que nunca pasan de moda. Las décadas se suceden y ellos siguen ahí. Cierto es que quizá no con tanta fuerza como antes, pero igual de cierto es que hoy existen centenares (miles) de ficciones más a las que accedemos con solo tocar una pantalla. La competencia es muy dura pero parece que no tanto para La Sombra.

La legendaria voz de la radio que rápidamente pasó al cine y las novelas, un héroe pulp por excelencia que gracias a las letras de Walter B. Gibson se convirtió en la referencia para todos los que estaban por venir, desde Batman a The Spirit e incluso Grendel, precisamente el oponente con el que mide las fuerzas en este tomo.

Matt Wagner, uno de los creadores de viñetas más interesantes desde hace mucho tiempo, compone un relato oscuro y visceral en el que los hombres (¿sería más correcto decir demonios?) pelean y se enfrentan en un duelo que ninguno puede ganar. Sus habilidades y entrenamiento es tal que se igualan y la pasión de su cruzada hace que deban ser enemigos desde un comienzo.

No hace falta decir que el tratamiento de Grendel es perfecto, no en vano es uno de los personajes más conocidos que tiene Wagner. Pero más sorprendente resulta el adentrarse en el mundo en blanco y negro de Lamont Cranston, en esa Nueva York llena de rincones en los que el crimen intenta ganar y en el que la sangre salpica las ventanas de la inocencia.

En medio de todo ese caos solo un hombre se enfrenta, el mismo que se oculta tras la apariencia pública de Cranston: La Sombra. De esta forma elige el autor llevar al personaje por las líneas más conocidas del mismo, no hay espacio para Kent Allard o para si Lamont no es más que otra máscara. Gracias a esto están presentes todos los elementos más característicos del justiciero que incluyen a Margo Lane, el siempre enigmático Burbank, el inspector Cardona y por supuesto la terrible risa del héroe que aterra a todo el que la escucha.

Por supuesto no es tan sencillo y no se salda todo con una simple pelea entre Grendel y La Sombra. La trama es totalmente deudora de las novelas pulp y policíacas, esos relatos en los que no te puedes fiar de nadie y en los que hasta la última página no llegas a saber realmente qué ha pasado. Criminales, dobles intenciones, mentiras, asesinatos y también glamour. Todo está presente.

La paleta de colores ayuda a esta re creación, ya que aunque no sea en blanco y negro (lo que hubiera sido una delicia), está escogida con sumo cuidado con una preponderancia de tonos oscuros para destacar esa sensación casi de opresión. No hay nada que brille o que sea chillón, no hay espacio para ello en un mundo pulp.

¿Quién ganará? La Sombra lo sabe.

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