Flash II (Barry Allen, ya que antes existió Jay Garrick)es un personaje que en parte ha visto eclipsada su vida editorial por la de otros personajes como Batman y Superman. Algo muy habitual ya que ellos son las dos estrellas de DC y el resto han ido bailando a su alrededor durante décadas.

Lo sorprendente es que es gracias a este corredor que este universo de cómics existe según lo conocemos. Fue el primero en cruzarse realmente con una versión previa suya (el citado Jay Garrick) en el histórico “Flash de dos mundos”, una historia que abrió la puerta a las diferentes realidades y a otras encarnaciones de los héroes que todos conocemos.

Además es bien recordado su sacrificio final durante la saga Crisis en Tierras Infinitas, entregando su vida para que todos los demás pudieran salvarse. Un héroe en toda regla.

Tras esto vino su eterno descanso. O no, ya que su faceta de viajero en la corriente temporal hizo que todavía se vieran aventuras suyas, pero en mayor medida el personaje había muerto y su traje lo heredó Wally West. Al menos hasta que Geoff Johns trajo de vuelta la grandeza a este velocista dándole el lugar que realmente siempre debería haber tenido.

Desde ese momento pasó a ser uno de los elementos más conocidos y reputados de DC Comics, con aventuras que iban más allá de lo contado hasta entonces y con una gran acogida por los aficionados que veían por fin el regreso del que para muchos es el Flash definitivo y clásico.

Esta tardía iconicidad se ha visto aumentada por la serie televisiva de fechas recientes, la segunda que se realiza sobre él. Un éxito de público que ha hecho que su imagen sea conocida por un gran número de espectadores y no solo por los lectores de sus aventuras, algo que además sumado a compartir universo con la famosa Arrow (que adapta a Flecha Verde, se supone) ha hecho que vayan conformando un mundo propio y nuevo para los cánones televisivos. Lo dicho, todo un éxito además de un acierto de tratamiento y de casting.

Ahora ECC ha comenzado a publicar una nueva colección de cómics sencillamente titulada Flash, que se ocupa de narrar los comienzos revisados del personaje de 2013 de los que se nutre la producción catódica. Pero no hay nada nuevo bajo el sol, si bien es cierto que algunos cambios menores ocurren, el héroe sigue siendo el forense de la policía que lucha contra el crimen y que además disfruta con ello, con una constante visión esperanzadora del mundo que casi le convierte en uno de los habitantes de la clásica Tierra 2.

Este primer número de Francis Manapul y Brian Buccellato se lanzaa de lleno a la historia ya que aunque en teoría narra ese origen, no duda en meter bien rápido el traje escarlata sabiendo bien que los lectores quieren ver aventura en lo que no deja de ser un tipo que corre mucho (además de tener amplios conocimientos científicos).

En las pocas páginas que tenemos en las manos los autores logran condensar años de vida y de personajes, así rápidamente el que llegue de nuevas puede conocer todo lo necesario para poder disfrutar de la cabecera. Conoceremos desde quién es Barry Allen, a su tempestuoso pasado, llegando a su padre, su oficio y la ciudad en la vivirá sus aventuras.

Todo en menos de 30 paginas y por un euro, con un dibujo cargado de energía y de un guión que no deja un momento de descanso, muy adecuado para Flash. Este cómic no pretende, ni de lejos, pasar a la historia. Es puro producto palomitero, de entretenimiento y diversión, exactamente lo que debe ser un material de este formato. Una sinceridad que es muy de agradecer en un momento en que casi parece un pecado que los tebeos sean obras de diversión sin nada más.

Por delante solo queda una larga carrera; pero claro está, es Flash y correr es su vida.

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