El nuevo tomo recopilatorio de Flash que ha lanzado ECC, titulado Relámpago Expansivo, recopila un largo y complejo arco argumental escrito nada menos que por el mismísimo Mark Waid. Este tomo de gran formato en tapa dura consta de la friolera de 568 páginas –aseguraos de llevar una bolsa bien gruesa cuando vayáis a comprarlo- y podéis encontrarlo en vuestra tienda de cómics al módico precio de 46,50 €.

Nos encontramos en la etapa de Wally West y asistimos al principio de todo a su esperada boda con Linda Park, en la cual la propia Linda es secuestrada por un misterioso villano y extraída de la corriente temporal, borrando todo rastro de su existencia hasta el punto en que nadie –excepto, por algún motivo que no he acabado de entender, Impulso- recuerda haberla conocido.

A raíz de este interesante punto de partida, comienza un complejo arco narrativo con montones de ramificaciones, en el que se suceden viajes en el tiempo y paradojas cuánticas como toda buena historia de Flash debe tener. Ríete tú de Doctor Who o El Efecto Mariposa –sobre todo de ésta última, porque costaba tomarse en serio a Ashton Kutcher-.

A lo largo de la intrincada trama, vamos topándonos con multitud de versiones de Flash de distintas épocas, algunas que ya habíamos visto anteriormente y otras a las que conocemos por primera vez durante un fugaz instante, en mitad de los vertiginosos viajes de Wally por el espacio-tiempo.

En cuanto a los velocistas que ya conocíamos, tenemos aquí al elenco completo para dejarnos claro que ésta es una historia trascendental, épica y que supone un punto de inflexión en la historia de Flash. Están Wally West, Barry Allen, Jay Garrick, Jesse Quick, Max Mercury, Impulso, Xs, los Gemelos Tornado e innumerables iteraciones más. Llega un punto en que empezamos a sospechar que en el DCverso hay más gente con poderes de velocista que sin ellos.

La galería de villanos que puebla las páginas de este tomo tampoco se queda corta. Desfilan por esta aventura desde el Profesor Zoom hasta Azul Cobalto, desde el Replicante hasta las versiones futuristas del Capitán Frío –Comandante Frío, en este caso- y Ola de Calor, desde Kobra hasta Thawne –uno de ellos, al menos- y un largo etcétera.

En esta ocasión, ECC parece haberse olvidado de incluir la habitual página al principio en la que se detallan los créditos y fechas de publicación de cada uno de los capítulos, ésa que sólo los frikis repasamos con atención –bueno, no se lo vamos a tener en cuenta, con el currazo de edición que se han pegado, un pequeño fallo lo tiene cualquiera-, pero por algunos detalles de las portadas podemos aventurar que la multitud de historias que componen este vasto recopilatorio se sitúan en torno al año 2000.

El dibujo –y sobre todo el color-, no nos engañemos, es muy de la época y en ocasiones se hace un poco duro de mirar. Pero, a partir de la mitad del tomo, Paul Pelletier se encarga de mejorarlo muchísimo y hacerlo muy atractivo. Sobre todo en la historia corta que, a modo de flashback, protagonizan un Wally West adolescente y Montague –uno de los simios de Ciudad Gorila-, que es una verdadera delicia visual.

Y hay que admitir que el uniforme granate y blanco del nuevo y misterioso Flash que llega a Keystone para ayudar a Garrick –el que podéis ver en la portada del tomo- es uno de los más molones que haya visto no sólo en Flash, sino en cualquier cómic de superhéroes.

Una historia que, pese a sus evidentes carencias en el apartado gráfico –al menos durante la primera mitad del tomo-, resulta muy interesante y entretenida, con gran cantidad de giros dramáticos y sorpresas como no podía esperarse de otra forma de un guión de Mark Waid. Imprescindible para todo buen fanático del velocista escarlata.

Artículo de Josë Sénder.

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