Hay tres películas que, a colación de El club de los supervivientes de ECC Cómics, creo debéis ver: Las últimas supervivientes, La cabaña en el bosque y Tucker & Dale contra el mal. Tres títulos muy diferentes entre ellos, que tiene similitudes en sus intenciones y formas, siendo todas ellas un sentido y claro homenaje al cine de terror con una buena dosis de guiños y comedia.

Algo similar sale del fascinante guion de Lauren Beukes y Dale Halvorser, una revisión de los tópicos de este género, todo ello unido bajo su propio prisma para conformar una historia en la que nada es lo que parece y lo que parece solo es la punta del iceberg.

Para lograrlo se nutren de lugares comunes con los que el lector puede encontrarse rápidamente en casa. Así pues está el superviviente de una posesión (y hoy en día vieja gloria que va a convenciones), un muñeco maldito (en más de un sentido), un espíritu japonés que clama venganza (de lo mejor del comic), un videojuego mortal (como la vida misma), un Slender Man (¿O era Tall Man? y por supuesto insectos del inframundo (si hay bichos, hay una reina).

Todo un catálogo de lo mas granado del cine de terror, elementos bien característicos y reconocibles que los autores usan para narrar las vivencias de los cinco protagonistas. Personas que son las únicas supervivientes de una lista mayor, y que deberán luchar para salvar sus vidas y saber la verdad sobre lo que está sucediendo.

Cada uno de ellos con un pasado dramático por los sucesos terribles que han vivido, y a los que han logrado sobreponerse de diferentes formas. Ya sea preparándose para la batalla que asumen que llegará más pronto que tarde, usando su maldición para intentar causar algún bien o cayendo por completo en ella sin más opción que cerrar los ojos cuando empieza a salpicar la sangre.

En este punto es cuando hay que hablar del trabajo gráfico de Ryan Kelly (con Iñaki Miranda como autor invitado), que consigue crear un mundo que es muy similar al nuestro pero en el que las sombras dan mas miedo, un lugar en el que todo puede suceder, a excepción de un final feliz. Ayuda a ello el color de Eva De la Cruz, muy adecuado a lo largo de toda la lectura pero especialmente en su tramo final.

Siguiendo con el apartado visual no puede dejar de mencionarse las tintas del veterano, y aplaudido, Mark Farmer, y las amenazadoras portadas realizadas por otro aplaudido veterano: Bill Sienkiewicz. Su trabajo no precisa presentación alguna, y en esta serie recopilada en tomo por ECC crea auténticas imágenes de pesadilla, obras de arte que bien podrían estar decorando la sala de espera del Infierno.

El club de los supervivientes no es solo un homenaje al cine de terror, es la puerta de entrada a un mundo lleno de horror, de secretos y de oscuridad. Es una historia escrita con inteligencia y seducción, una obra que no debéis leer antes de dormir

O las pesadillas saldrán de su prisión para perseguiros por la mañana.

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