El volumen 142 de los mini-tomos del Asombroso Spider-Man contiene el más reciente crossover con Venom, la saga “Venom Inc”, publicada a medias entre ambas series en febrero y marzo de 2018 –fechas de USA, claro, en España acaba de salir-.

Continúa la impecable andadura de Dan Slott en la serie del trepamuros y no defrauda ni un solo momento. Para cualquier lector de cómics, Slott es uno de los pesos pesados del mundo secuencial, uno de los mejores guionistas de la era actual, un genio de los diálogos y los desarrollos de acontecimientos, como demuestra en esta divertida historia llena de conversaciones hilarantes sin dejar de lado una trama interesante y repleta de acción. Probablemente, uno de los mejores autores que hayan pasado por las páginas de Spider-Man. Ya lleva más de una década y, sinceramente, ojalá no se vaya nunca. Bueno, a no ser que se vaya para volver a escribir a Hulka, su obra cumbre indiscutible, entonces se lo permitiremos.

Es difícil seguir la pista a la vida de Spider-Man, debido a todas sus series propias, crossovers con otros héroes y participaciones en cómics grupales como los de Vengadores. Como breve introducción, al comienzo de esta historia tenemos a un Peter Parker que vuelve a ser pobre después de la quiebra de su gran empresa, ha vuelto al Daily Bugle y encima lo ha dejado con su más reciente pareja, Pájaro Burlónbueno, lo han “medio dejado”, porque siguen compartiendo piso y por lo que vemos en esta trama de vez en cuando aún se dan algún homenaje, ejem-. Volvemos al clásico Spider-Man desgraciado y perdedor que los fans exigen tener siempre y protestan cuando las cosas le van un poco mejor –un poco sádicos, ¿no? Pobre hombre, dejadlo disfrutar de vez en cuando-. En este arco argumental, Spidey tendrá que aliarse con los diversos héroes simbióticos Eddie Brock, Flash Thompson y Manía– para hacer frente a un nuevo villano, Maníaco.

Hay que reconocer que, cada vez que tenemos una historia en la que tienen protagonismo los simbiontes, se nos presenta a Spider-Man como un verdadero capullo intolerante que se niega en rotundo a darles un poco de confianza. Da hasta un poco de rabia, la verdad. Aunque eso causa momentos hilarantes como ése en que Flash le comenta que deje de tratar así al simbionte, que es un abusón, a lo que Peter responde “Increíble, Flash Thompson me acaba de llamar abusón a mí”. Mención especial a que el Spider-Man fusionado con un simbionte se comporta y habla de forma muy, muy similar a la de Masacre. Quizás nos sirva para poder describir al bueno de Wade Wilson cuando alguien nos pregunte quién es: “Imagínate cómo sería Peter Parker con un simbionte… insoportable, ¿verdad? Pues ése es Masacre”.

Quizás lo curioso de este cómic es que el propio Spider-Man tiene poco protagonismo y se lo comen otros grandes personajes que lo eclipsan por completo, como Flash Thompson, Manía o la siempre deslumbrante Felicia Hardy. Siempre se agradece la aparición de la Gata Negra y en esta saga está especialmente espléndida –aunque cuesta un poco seguir la pista de cuándo es buena, cuándo es mala y cuándo es… “caótica neutral”-. Se hace bastante hincapié en esta ocasión en sus poderes de manipulación de la suerte, similares a los de Dominó o los de Longshot, que muchos guionistas suelen olvidar. Es tremendamente divertido que, cada vez que la Gata aparece, el resto de héroes se vuelvan medio tontos por ella, como le pasaba a Iron Fist en el nuevo Defensores de Bendis. Hasta el simbionte de Eddie se pone romántico cuando ve a Felicia, y eso que no es más que un montón de moco negro asexuado del espacio. ¿Tendrá acaso la Gata Negra un superpoder secundario que seduce a todo aquel que se le acerca, como Spider-Woman? ¿O es simple encanto natural?

En cuanto a Venom, personaje central de la historia, confieso que no soy nada fan de él y que me aburre sobremanera cualquier historia en la que participe. Y me refiero a Eddie Brock, por supuesto. En cambio, Flash Thompson me parece un personaje interesante, divertido y del que nunca tengo suficiente. Por eso, esta historia podría haberme aburrido como acérrimo anti-fan de Venom, pero el maravilloso estilo de guión de Slott y el gran protagonismo de Flash –su primera aparición como el nuevo Anti-Venom blanco, espectacular– han hecho que ignore por completo la presencia de Brock y disfrute de una gran historia.

En el apartado gráfico, tenemos a Ryan Stegman, con un estilo visual muy impactante que recuerda al amerimanga noventero al más puro estilo Madureira, pero en una versión modernizada y más acorde con la época actual. En uno de los episodios, lo sustituye Gerardo Sandoval, con un estilo tan parecido al de Stegman que el cambio no molesta en absoluto. En ambos casos, sus hipérboles anatómicas y sus exagerados ángulos cortantes son una verdadera delicia visual.

El volumen se completa con una breve y simpática historieta de una página a cargo del mítico Fred Hembeck en la que Spidey hace alusiones humorísticas a cierto superhéroe de una editorial rival, conocido por ser oscuro, soso, con capa y cuernecillos. Ejem.

No estamos ante una de esas ocasionales tramas que cambian por completo la historia de Spider-Man, como la muerte de Gwen Stacy, la saga del clon o algunas otras historias puntuales. Pero tenemos una aventura divertida, interesante y llena de simbiontes variados dándose de tortas con nuestra araña favorita en medio de todo el fregado. Y encima escrita por el genio Dan Slott, lo cual la hace altamente recomendable.

Artículo de Jöse Sénder.

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