Y de paso, un poco de nostalgia con una foto que hice para Ruta 42.

Y de paso, un poco de nostalgia con una foto que hice para Ruta 42.

Hace unos días daba su carpetazo final la 58ª edición de Seminci, la Semana Internacional del Cine de Valladolid. Un cita indispensable en esta ciudad, y aunque este año no he hecho cobertura de la misma (¡por primera vez en un lustro!) sí tuve la suerte de estar por allí por mi trabajo de agente de prensa para Herminio Cardiel (director de “El Lado Frío de la almohada). La verdad es que vayas un día o una semana, siempre merece la pena y en gran medida esto es culpa de Javier Angulo.

Este caballero, todo un señor (no puedo decir otra cosa), está logrando que el festival siga año tras año a pesar de los constantes recortes a los que se enfrenta. Pero no solo eso, además bajo su mandato se han creado nuevas secciones, se ha apostado por realizadores que todavía no están encumbrados, y cambió por completo a una organización que era más o menos oscura e inalcanzable por algo más transparente y cercano.

Siempre que he tenido que tratar con él se ha mostrado amable y bien dispuesto, incluso si estaba desbordado de trabajo en la propia semana de Seminci, o si para cuadrar mi agenda le tocaba ir a la oficina fuera de horas. Pero claro, no hay que olvidar que Javier Angulo es periodista, y eso se nota.

Si no falla nada él será el encargado de que el festival llegue a su edición número 60, y desde aquí solo puedo decir un “ánimo Javier, que tú puedes”.

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