Hoy en día vivimos inmersos en tal aluvión (con “v”, con “b” es una alubia gigante) de series que en ocasiones resulta complicado elegir qué ver, no solo el hecho de decidir si sigues adelante con una producción (en mi caso, es probable abandone The Flash al término de esta temporada), también está el dudar de si atreverse a ver algo nuevo ya que esto conlleva tiempo y este es limitado.

Por eso es de agradecer títulos como Glow, que nunca me cansaré de recomendar, o Dead to Me que llega a Netflix el día tres de mayo. Esta cabecera creada por Liz Feldman, a la que seguro recordáis por Dos chicas sin blanca, es una comedia negra en estado puro, llena de giros de guion que nos irán dejando sin habla y que tiene como punto de partido un grupo de duelo.

Es aquí donde Jen (Christina Applegate) y Judy (Linda Cardellini) se conocerán cada una intentando superar los avatares que de forma reciente han sufrido. La primera el fallecimiento de su esposo, y la segunda la partida de su prometido; y es precisamente estas desgracias las que harán que sus vidas se unan convirtiendo a dos perfectas desconocidas en amigas inseparables.

Pero nada es lo que parece y para sustentar una producción tan llena de humor negro, de dobles sentidos y de giros inesperados es necesario dos buenas actrices. Y nadie puede decir que Applegate (Matrimonio con hijos) y Cardellini (El fundador, película que debéis ver) no lo sean, o que no lo hayan demostrado con creces en el pasado; esto es algo que dejan claro a cada capítulo, logrando tener una química fantástica desde el primer momento que hace que el espectador solo tenga más y más ganas de verlas juntas en acción.

Claro está que esto no será así, por suerte, ya que el resto del elenco está a la altura de las circunstancias con nombres como Brandon Scott (Channel Zero), Valerie Mahaffey (Doctor en Alaska), Diana Maria Riva (Studio 60, serie que todos debéis ver), Edward Asner (que conocerán los lectores del libro ¡Hasta el infinito y más allá! Pixar a través de sus películas es la voz de Carl Fredicksen) o mi querido James Marsden, que como todos sabemos se desenvuelve perfectamente en la comedia (y a Encantada: La historia de Giselle me remito) pero que también sabe ser dramático si lo requiere el guion (y aquí os recomiendo verle en la maravillosa Westworld).

Todos ellos, junto con los acertados guiones, unos diálogos estupendos, el saber manejar los tiempos de cada episodio, una trama que engancha, un buen ritmo que nunca decae y un final de temporada que no dejará a nadie indiferente, todo esto es Dead to Me. Y tan solo en diez capítulos de media hora cada uno.

Devoradla, pero no lo hagáis en maratón. Hacedlo con calma, disfrutad de ella y paladeadla bien.

 

 

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