Cuando se estrenó Deadpool (sigo prefiriendo Masacre) todos enloquecimos un poco. Era lo que hacía falta al ya gastado universo de los X-Men de Fox, eso y Logan, también en general a las producciones de superhéroes de gran calado que pecaban de ser demasiado blancas y arriesgarse cada vez menos.

Este fue un proyecto que tardó años en llegar a la gran pantalla, empezó a forjarse con la fallida X-Men Orígenes: Lobezno (No. No existe, y nunca ha existido una película titulada Lobezno Orígenes) que tuvo tan mal resultado que se saldó con el cierre de toda esa franquicia que se iniciaba, pero al menos se cogió parte del guión de lo que iba a ser X-Men Orígenes: Magneto para incoporarlo a X-Men: Primera clase.

Finalmente tras muchos esfuerzos Ryan Reynolds logró lo que tanto había deseado, que Fox se lanzara a producir una película de Deadpool, pero una bien hecha. Nada de lo que había pasado en la debacle anterior, y se consiguió sin que haya duda alguna sobre esto.

La mezcla del protagonista, con la acertada dirección del primerizo Tim Miller (responsable de la sexta película de Terminator) y el irreverente guión de Rhett Reese con Paul Wernick fue un cóctel explosivo que encantó a crítica y público, y seguro que enseñó a más de un padre a informarse de qué va a ver antes de llevar a sus hijos al cine.

Era evidente que habría una secuela. En esta ocasión con David Leitch (que no Lynch, como aclaran en el Blu-Ray) a los mandos, quien ya tenía larga experiencia como director de segunda unidad en Capitán América: Civil War, Lobezno Inmortal, o Ninja Turtles: Fuera de las sombras, repitiendo los guionistas pero esta vez añadiéndose el propio actor principal al dúo de la entrega anterior.

El resultado fue de nuevo estupendo. Lógicamente sin la sorpresa que supuso el estreno original (lo que no importó demasiado. Una tiene 8 en IMDB y la siguiente 7,9) pero manteniendo las mismas ganas de reventar al espectador, reírse de todo y de todos, haciendo crecer al mito y dándole a Wade Wilson (alter ego de Deadpool) esa familia que siempre quiso tener. En cierta forma.

Este es precisamente uno de los contenidos que trae el Blu-ray de la Versión Super $@%!#& Grande, Deadpool Family Values en el que se explicará el porqué en realidad esta es una película familiar (igual que la primera lo era de San Valentín). Sirve a modo de making of, siendo solo uno de los distintos en los que se cruzan entrevistas a los actores y miembros del equipo con escenas de la película y del rodaje que si bien la información de este tipo siempre es de agradecer, uno se plantea si no hubiera sido mejor hacer un solo vídeo de duración más extensa.

Imprescindible de ver son los dos dedicados a secretos y huevos de pascua que hay a lo largo de toda la película, incluyendo el cameo de Matt Damon y Alan Tudyk y el gran número de referencias que hay a las viñetas originales del universo mutante de Marvel, y también el que versa sobre los dobles de acción y las escenas de este tipo. Lo cierto es que sin estos profesionales gran parte de las películas que se hacen en la actualidad (y desde hace décadas) no serían posible, con lo que todo reconocimiento es poco y más si además enseña entresijos de una película que nos encanta.

Quizá lo menos interesante de todo sea las tomas falsas, ya que estamos ante un título que desborda humor por todas partes con lo que en realidad se nos hacen algo sosas si las comparamos con la cinta, de la que se incluyen además dos versiones. La primera la que se pudo ver en las salas de todo el mundo y una segunda extendida con quince minutos más, que si no es suficiente se puede completar con las escenas descartadas que nos ofrecen los extras (de una hablo debajo de la alerta).

Deadpool nos enloqueció, Deadpool 2 nos encantó, y Deadpool 3 nos tiene en ascuas.

¡Que se estrene ya!

Como todos sabéis al final de Deadpool 2 el protagonista aprovecha la tecnología de viaje en el tiempo de Cable para hacer de las suyas, entre ellas cerrar por completo su propia línea temporal de la cancelada franquicia X-Men Orígenes y lograr ese deseado cruce con Lobezno (aunque sea con escenas ya existentes, pero algo es algo). Lo que no se logra ver en la película en su versión cinematográfica (sí en la extendida) es…

¡A HITLER BEBÉ!

Eso es.

Viaja hasta 1889, justo delante de la cuna del pequeño Adolf Hitler justo para intentar lo mismo en lo que habían fracasado Nick Furia y River Song.

¿Lo conseguirá?

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