Hace meses, y presentándolo como novedad en el Cómic Barcelona, la editorial Bestia Negra lanzó el recopilatorio Digestión de marrones en la empresa: un informe de Horario de oficina, un tomo que recogía las tiras (parte) de Ricardo Peregrina de una de sus dos series más conocidas en El Jueves. Era evidente que pasado un tiempo prudencial se haría lo mismo con su otra gran cabecera en la revista, es decir, con Coitus imperfectus.

En este volumen de nuevo nos adentramos por el humor de Ricardo Peregrina, un humor que es muy humano, lleno de equívocos y fallos, de absurdos en mas de una ocasión, y es que el autor tiene una capacidad maravillosa para la sátira. Todo ello a través de su talento como ilustrador, que bebe directamente de la escuela Bruguera y clásicos de la BD franco-belga.

Sus personajes son caricaturescos y exagerados, con rasgos claramente cartoons pero todos ellos con un punto de realidad que les hace únicos. Puede que sea su falta de sentido común, y es que en general la vida de cada uno suele ser pura comedia cuando otro la ve desde fuera. Y no digamos ya si hablamos de sexo.

Sudamos, ponemos caras, el cuerpo se tensa, luego se relaja, nos distraemos, fantaseamos, cometemos estupideces y decimos otras tantas, nos creemos lo que sale en las películas, intentamos ser osados solo para lograr ser pueriles… Todo esto y más está en Coitus imperfectus, y es que nada se libra del ojo vigilante y malvado de Ricardo Peregrina. Cualquier situación, por extravagante que sea, es susceptible de ser pasada por su prisma y llegar hasta el lector en todo su humorístico esplendor.

Un aplauso para el autor y otro para la editorial. Que haya un segundo tomo, solo pido eso.

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