Vamos a decirlo de forma sencilla: la historia de Katie O´Neill en Bahía Acuicornio es preciosa y bella, logra en todo momento transmitir una constante sensación de calma con toques zen, casi como si estuviéramos en un sueño. No resulta complicado imiginar a Lana, la niña protagonista, a lomos de su acuicornio corriendo aventuras junto a Nemo en Slumberland, saltando de fantasía en fantasía.

Así es el mundo que nos ofrece la autora neozelandesa, creadora también de la reconocida obra La sociedad de los dragones de té, lleno de animales salidos de remotos lugares de la imaginación, de criaturas increíbles que están cerca de nosotros y con los que podemos llegar a trabar amistad, si estamos dispuestos a abrir la mente y los ojos. O si somos un niño, ya que todavía no tendremos encima esas losas y barreras que nos auto imponemos según vamos creciendo (aunque siempre intentamos luchar contra ello).

Este universo en el que ella nos adentra está conformado a través de su particular y precioso estilo de líneas redondeadas y dulces tonos pastel, con unas claras influencias del Disney de los últimos años (incluyendo que la protagonista haya perdido a su madre), pero también del prestigioso Hayao Miyazaki y su Studio Ghibli, dos nombres a los que debemos joyas como El viaje de Chihiriro o Mi vecino Totoro. De entre toda la belleza que es capar de crear en sus páginas, hay que destacar las viñetas dedicadas al fondo marino, un reino de luz y color oculto a los ojos de la mayoría de los humanos.

Pero detrás de esta mágica historia se esconde también la realidad y la denuncia de la misma, de forma orgánica y natural, ya que de ser de otra forma no podría encajar dentro de la narración. De esta forma Katie O´Neill habla de la defensa del medio ambiente, del mar y los seres que allí viven, intenta con su ficción de ensueño concienciar al lector sobre la importancia de la sobreexplotación y el consumo sin control.

Bahía Acuicornio es un cuento en el sentido clásico, solo que con acierto ha sido actualizado para encajar en los cánones y gustos de nuestra época, componiendo una preciosa fábula que gustará a todos los que la lean. Si no conocéis a Katie O´Neill, este el momento para hacerlo.


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