Hay personajes del cómic que funcionan mejor cuando son adaptados en animación, en gran medida por ser esta un medio más cercano a su estado natural y otro tanto por las muchas opciones que esta otorga. Eso sin olvidar que, en general, el público está más predispuesto para entrar en ciertas exageraciones y ocurrencias cuando está ante dibujos, que en el caso de encontrarse frente a personas de carne y hueso.

Quizá por esto mismo y tras una exitosa etapa en acción real, Astérix y Obélix hayan regresado a este formato en el que se mueven como pez en el agua. Su primera incursión fue en 1967 en Astérix el galo, en la que Roger Carel y Jaques Morel les daban voz, algo que seguiría así en las diferentes aventuras aunque con algunos matices. Morel solo fue Obélix hasta la inteligente y muy divertida Las doce pruebas de Astérix y en cambio Carel ha sido Astérix hasta hace tan solo un lustro.

Su último papel, precisamente, fue dar vida al pequeño y valiente guerrero en Astérix: la residencia de los Dioses, que adaptaba parcialmente el álbum de mismo nombre pero sabiendo encontrar su propio camino. Supuso también la entrada en toda regla de los personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo en el campo de la animación por ordenador, en el que repiten este 2019 con Astérix y el secreto de la poción mágica.

El argumento que presenta el filme es bien sencillo: Panoramix ve llegar su otoño y por ello decide que debe elegir un sucesor al que transmitir los conocimientos para crear la poción mágica. Esto hace que emprenda un viaje para tal fin, llevando con ellos a los dos famosos guerreros para servirle de protección mientras recorre la Galia.

Sí, exacto. Es una Road Trip en toda regla, con algunas concesiones, pero en esencia eso es. Con humor y sátira, momentos de clara amistad, de enfados, de crecimiento personal y de comedia absurda en más de una ocasión, algo que no resultará extraño a los que sean habituales del cómic que ahora mismo está en manos de Jean-Yves Ferri y Didier Conrad (desde el año 2013).

En esta ocasión será Christian Clavier el encargado de dar vida al protagonista, al que bien conoce por haberlo interpretado en sus dos primeras adaptaciones en acción real, Astérix y Obélix contra el César y Astérix y Obélix: Misión Cleopatra. A su lado como su inseparable amigo no está, como bien pudiera uno esperar, Gérard Depardieu que le acompañó en esos dos títulos como Obélix, al que interpretó en un total de cuatro entregas; en su lugar se cuenta con la voz de Guillaume Briat, quien lo hizo en Astérix: la residencia de los dioses, sirviendo así como enlace entre una y otra.

Regresan también Louis Clichy y Alexandre Astier a los mandos, lo que asegura al espectador que todo queda en buenas manos. Ya demostraron de qué eran capaces hace un lustro, y no solo mantienen el tipo, se superan ligeramente a sí mismos logrando una cinta más dinámica e ingeniosa que la anterior. Manteniendo un claro respeto y amor por la obra original, pero sabiendo actualizar la misma para que sea perfecta para los niños de hoy; y los adultos, servidor se lo pasó bomba).

Astérix y el secreto de la poción mágica es entretenimiento en estado puro que solo tiene un propósito y lo cumple: divertir.

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