En 2008, la primera entrega de Iron Man recauda más de quinientos ochenta y cinco millones de dólares en todo el mundo. La gran aceptación del film protagonizado por un inspirado Robert Downey Jr., da pistoletazo de salida a una idea sin precedentes: un universo cinematográfico de producciones totalmente ensambladas entre sí, basado en los personajes del fondo editorial de Marvel Comics.

El éxito de Blade en 1998, hace que las grandes productoras empiecen a interesarse por unos personajes que, hasta el momento –exceptuando a Superman y Batman de la Distingida Competencia–, habían sido considerados de segunda categoría y para un público minoritario.

A partir de entonces, estudios con la solvencia de New Line Cinema, Sony Pictures, 20th Century Fox y Universal Pictures, ponen en marcha producciones basadas en los X-Men, Spider-Man, Daredevil, Electra, Punisher, Hulk, los Cuatro Fantásticos o el Motorista Fantasma, siempre bajo el amparo y supervisión de Marvel Entertainment y Marvel Studios.

Pero tendrían que pasar casi dos décadas para que Marvel Studios consiga establecerse en el medio y que los artífices del MCU –el Marvel Cinematic Universe–, encabezado por el productor Kevin Feige, poco a poco vayan tejiendo un complicado entramado que actualmente se encuentra finalizando su fase tres. El éxito de las diferentes franquicias creadas a partir de entonces por Marvel Studios cambian para siempre, no solo el modo de hacer cine que tantos han intentado imitar con modestos resultados, sino también los cómics que les dieron origen y a sus lectores.

Aunque ya había ocurrido anteriormente con la inclusión en la continuidad original de Marvel de personajes como Estrella de Fuego de la serie de animación El Hombre Araña y sus Sorprendentes Amigos (Spider-Man and His Amazing Friends, 1981-83) o los trajes de cuero negro de los X-Men de Bryan Singer, por poner solo un par de ejemplos, los creativos de “la casa de las ideas” nunca se habían enfrentado a un reto similar.

Poco a poco, con el paso de las diferentes fases del MCU, las publicaciones de Marvel Comics son las que se han tenido que adaptar a esos nuevos lectores y no al revés, como había sido habitual hasta el momento, tomando –y en ocasiones cambiando– los cómics con ideas y argumentos surgidos en alguna de esas producciones. Aunque la editorial ha repetido en numerosas ocasiones que no tiene intención de alinear las continuidades de ambos universos –el de papel y el cinematográfico–, es evidente que los cómics cada vez se parecen más a sus contrapartidas fílmicas debido a los millones de espectadores a lo largo y ancho del planeta que consumen dichas producciones. Espectadores no necesariamente aficionados al noveno arte, ávidos por conocer más sobre esos personajes y dispuestos a comprar el material que haya publicado sobre ellos.

Si, anteriormente, los cambios realizados en el universo original, inspirados por sus películas, eran meramente circunstanciales o estéticos –como los mencionados uniformes de los X-Men, los lanza redes biológicos de Spider-Man o la sala en la que el Profesor X utiliza a Cerebro–, lo que han hecho las producciones de Marvel Studios es influir directamente en la línea editorial de muchos de sus personajes más importantes. Se podría decir que ambos medios se han ido retroalimentando el uno al otro, pero sin duda el que más cambios ha sufrido ha sido el primero, intentando acomodarse a los gustos de los recién llegados.

En 2012, a punto de finalizar la fase uno del proyecto, y con los cimientos del universo “cinemático” ya establecido gracias a las películas en solitario de sus personajes más conocidos, la editorial decide mimetizar poco a poco a sus contrapartidas de papel.

Uno de los movimientos más evidentes por parte de Marvel Comics de ese año, fue la aparición en el mercado de la serie Vengadores reuníos (Avengers Assemble, 2012-14) de Brian Michael Bendis y Mark Bagley, pensada para coincidir con el estreno de la primera entrega cinematográfica del grupo y que, casualmente, contaba en su equipo con la misma parrilla de personajes protagonistas: Capitán America, Iron Man, Thor, Ojo de Halcón, la Viuda Negra y Hulk. Casualidades de la vida, y coincidiendo con dicho estreno, el agente Phil Coulson, interpretado hasta el momento por el actor Clark Gregg, es incluido en la continuidad de los cómics en el número seis de la mini-serie Miedo encarnado: Heridas de guerra (Battle Scars, 2012) de Matt Fraction, Cullen Bunn y Christopher Yost.

Como hemos dicho, la intención tanto de la editorial como del estudio, es retroalimentarse con el propósito de despertar el interés de ese nuevo público, sin que estos tengan que invertir tiempo y dinero comprando años de material atrasado para poder entender la continuidad de las series. Grandes eventos editoriales como Infinity Countdown (2018), que será publicado para coincidir en el tiempo con Vengadores: Infinity War (Avengers: Infinity War, 2018), deja clara esa postura, facilitando al nuevo lector un material similar al que verá en pantalla sin necesidad de haber leído previamente la extensa Saga del infinito (varios títulos, 1990-2003) de Jim Starlin.

La compra de Fox por parte de Disney, multinacional de la que Marvel Studios forma parte, probablemente afecte al resto de personajes que todavía no se incluyen en el catálogo del MCU, como los Cuatro Fantásticos o los X-Men, separados totalmente del resto de franquicias. Separación que casi raya el divorcio en el caso de los 4F, cuya colección fue retirada del mercado en su número seiscientos cuarenta y cinco, coincidiendo con el estreno de la desapercibida Los Cuatro Fantásticos (The Fantastic Four, 2015). Curiosamente, tras la absorción de Fox, la Cosa y la Antorcha Humana vuelven a tener colección propia –que recupera el olvidado título Marvel Two-In-One–, en la que inician la búsqueda de su desaparecida parentela… a la que estamos seguros acabarán encontrando para dar paso a una nueva colección protagonizada por el famoso cuarteto. Esta nueva colección de los 4F, que saldrá a la venta en agosto de 2018, estará escrita Dan Slott y el dibujo correrá a cuenta de Sara Pichelli.

Pero el show business es el show business, y a Marvel Studios no le dolerá en prendas cuando sea el momento adecuado para recuperar a la Primera Familia de Marvel y a otros muchos personajes que, por tendencia natural, tarde o temprano, acabarán formando parte del universo cinematográfico. Y en estos casos, como diría el bueno de Stan Lee: ‘Nuff Said!

Artículo de Miguel Ángel Parra, guionista de La vampira de Barcelona.

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