Cuando se estrenó la nueva serie de Patoaventuras, o Ducktales, fuimos muchos los que enloquecimos. Amantes de los patos de Disney, seguidores de la obra de Carl Barks y Don Rosa (entre otros), que tras años de espera podíamos celebrar que Gilito, Donald y el resto del clan McPato estaban de vuelta.

No hace falta que me entretenga más en esto, ya hablé de ello en mi canal en su momento y también os recomendé esta producción en esta misma web. Pero en cambio sí hay que hablar de los cómics que, por fin, han salido a la venta en nuestro país.

Tras años de sequía de patos ha llegado el momento de que en las tiendas podamos volver a tener nuestra dosis, por un lado con las entregas de Salvat que recogen la obra de Carl Barks y otro tanto gracias a Planeta que lanza en su línea infantil/juvenil los tebeos de la actual Patoaventuras de Disney.

Al contrario que los libros que se vieron hace años, en la emisión original, aquí hablamos realmente de cómics, no de pequeños cuentos ilustrados que nunca lograron tener el carisma de la serie. Pero sí tienen algo en común con esos volúmenes, y es que en vez de adaptar episodios sin más intentan expandir el universo de lo que aparece en la pequeña pantalla.

Para los que todavía no la hayáis visto el entorno es el siguiente: tras un tiempo sin hablarse, Donald vuelve a trabar relación con Gilito al que deja a los pequeños Jaimito, Jorgito y Juanito a su cargo. Estos empezarán a tener amistad con Rosita, mientras van descubriendo más de la vida de sus dos tíos (Donald y Gilito, tío y tío abuelo respectivamente) y por el camino se toparán con que hay más de lo que saben tras la desaparición de su madre, Della.

Es precisamente en este punto en el que entran estos cómics, adentrándose en el pasado para mostrar parte de las aventuras que compartió Gilito con sus dos sobrinos, Donald y Della. El primero un veterano aventurero, y el pato más rico del mundo (por mucho que les fastidie a Flintheart Glomgold y John D. Rockerduck), el segundo el más famoso personaje de Walt Disney (junto con Mickey) gracias a su carácter explosivo y un carisma sin igual, y la tercera es la casi desconocida hermana de este que parece compartir mucho con su tío, pero en ocasiones siendo más inconsciente de lo que él parece ser.

También se aprovecha para profundizar en la vida de Donald y sus sobrinos, esto se hace a través de diferentes páginas que muestran al irascible personaje pasando por distintos trabajos con el único final que puede ser posible cuando está el pato buscabullas por excelencia en medio; aunque hay que decir que se aleja algo de la personalidad de las viñetas para desarrollar una entidad propia en el producto televisivo.

Igualmente las personalidades de los niños, que en un origen era casi una mente colmena y en muchas ocasiones no terminan de ser más que la misma persona repetida tres veces, se muestran aquí con más detalle y logrando una clara diferencia entre ellos (algo que se logra también por la diferente forma de vestir). Todo ello narrado de manera sencilla al ser aventura por aventura, lo que ayuda y completa a disfrutar del visionado de la serie.

Estos dos tomos (por ahora) están compuestos cada uno por cuatro pequeñas historias, siempre dinámicas y divertidas, en una cuidada y asequible edición en tapa dura. Podréis disfrutar del bello y adictivo arte de Luca Usai, Paolo Campinoti o Antonello Dalena (entre otros), junto a los guiones de Joey Cavalieri y Joe Caramagna que demuestran en todo momento un gran amor por los personajes que escriben, puro disfrute para todos los que estamos al otro lado de las viñetas.

¡Patos, uh, uh!

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